lunes, 29 de abril de 2019

La historia de Sarvanaash


Hablar de la historia de Sarvanaash es hablar sobre la historia de los shu. Y hablar sobre la historia de los shu te lleva al fin y al cabo a hablar sobre los taplin. Pues tal y como en el universo está todo conectado, estas dos razas unieron su historia hace siglos, para bien o para mal.

Los shu eran una raza pacífica que existía en la superficie de la tierra, disperso a lo largo de varios reinos. Sin embargo un día los taplin pusieron sus ojos en ellos. Vieron mano de obra barata y explotable que podría sobrevivir a la vida en las profundidades. Y lo más importante, vieron una raza que en el futuro podía llegar a superarlos gracias a su gran tasa de natalidad

Así que los taplin extendieron entre los shu rumores de un lugar cálido en las profundidades dónde se les ofrecería protección y empleo. Algunos pocos no hicieron caso de los rumores, pero otros no dudaron en seguirlos hasta lo más profundo de las cavernas de Tierra Infinita, donde encontraron las ciudades de los taplin. Ahí se les dio lo ofrecido en contratos firmados: una vida segura y pagada cambio del servicio

Sin embargo los taplin viven mucho tiempo, y sus estrategias son lentas pero temibles. Con el paso de las décadas, cada nueva generación recibía peor trato a cambio de obligaciones más crueles y pasadas. Poco a poco las condiciones de trabajo de los shu empezaron a rayar la esclavitud, hasta que familias enteras empezaron a arruinarse y endeudarse con sus dueños taplin. Cuando habían pasado un par de siglos, la mayoría de los shu nunca habían visto el sol con sus ojos, y ya no necesitaban de un contrato, pues sus familias enteras trabajaban como esclavos para todos los shu. El control directo se manejaba a través de los Judenrat, capataces shu, que a cambio de controlar y maltratar a sus semejantes con el látigo recibían un trato ligeramente mejor por parte de sus dueños taplin.

Así siguió la situación durante mucho tiempo. Los shu trabajaban excavando en minas con altas tasas de mortalidad. Construían enormes palacios para los taplin y transportaban sus enormes palanquines por los dominios subterráneos. Morían a centenares en las guerras de los taplin como pura carnaza. Sufrían sus experimentos científicos en pos de mejorar la industria militar de los taplin. Y mil y una tareas más, a cada cual más indignante y peligrosa, con la única recompensa de poder vivir un día más

Aquí es cuando empieza la historia de Sarvanaash

Sarvanaash era un honbre shu y que, como el resto de sus congéneres, trabajaba como esclava al servicio de los taplin. Pero Sarvanaash no vivía a gusto. Sentía que su vida no funcionaba cómo debía. Asi queu n día Sarvanaash se dirigió a su familia para comunicarles que quería que a partir de entocnes se la llamase por el nombre femenino de Sarvanaash (su antiguo nombre masculino se ha perdido en los anales de la historia). Quería ser una mujer shu. Nada más cambió en su vida diaria, pues sus más allegados aceptaron el cambio con confianza y respeto.

La noticia terminó llegando a los oídos del Judenrat local.  Y como tales debían ejecutar las leyes de los taplin sin que ellos tuviesen que molestarse en intervenir. Al Judenrat local no le gustó la nueva identidad de Sarvanaash, ya que las leyes taplin prohibían el cambio de género. Así que el Judenrat entró en la madriguera de Sarvanaash, y se la llevó como prisionera.

Para castigarla, decidió ejecutar la pena máxima para que sirviese como ejemplo al resto de shu. Para ello se dirigió al Pozo Sin Fondo, un agujero que llevaba sin usarse muchos años dónde se arrojaba a todos los rebeldes al sistema. Nadie sabía muy bien que había al fondo del pozo, ni adónde llevaba, pero se sabía que todos los shu que eran arrojados por ahí jamás volvían, así que era una medida ejecutiva eficaz para librarse de un shu sin que los taplin se diesen cuenta. Y ese fue el destino de Saarvanash: ser arrojado al fondo del Pozo Sin Fondo delante de su propia familia, sin que nadie alzase ni una garra para detener al Judenrat

A partir de ahí las crónicas no relatan qué le pasó a Sarvanaash. Como siemrpe en estos casos hay varias teorías: según unos Sarvanaash se encontró con una sociedad de rebeldes sin ojos que la entrenaron para rebelarse contra los taplin. Otros, que Sarvanaash fue rescatada ni más ni menos que por el mismísimo Chooha Shu, que la tocó con una bendición divina. Hay muchas versiones y ninguna concluyente en nada salvo en un hecho: que un año después Sarvanaash había sobrevivido al Pozo Sin Fondo y se encontraba motivada para un objetivo muy ambicioso: derribar el gobierno taplin.

Empezó reclutando a unos cuantos shu que estaban extremadamente insatisfechos con sus vidas como esclavos, y procedió a empezar su plan. En cuanto estuvo preparada, al día siguiente los vagones que debían llevar los minerales de las minas explotaron por los aires, matando a una gran cantidad de trabajadores que se hallaban en los raíles en ese momento. Entre la sociedad de los shu estalló un gran revuelo, obviamente. Los Judenrat intentaron descubrir al culpable sin éxito. Y mientras Sarvanaash aprovechó la confusión para matar a todos los esclavos que trabajaban en la plantación más cercana. Así empezó la Rebelión de lso Shu

Así siguió la campaña de Sarvanaash. Durante un tiempo ella y su guerra de guerrillas se dedicaron a sabotear las actividades de los esclavos, haciendo estallar por los aires sus actividades en las minas y matando incluso algunos Judenrat. Con el tiempo los shu empezaron a participar masivamente en el bando de Sarvanaash, que filtraba rumores de que eran los propios taplin los que estaban saboteando sus actividades, descontentos por su poca entrega. Incluso los Judenrat, temerosos, decidieron empezar a colaborar con lso rebeldes al ver que sus amos taplin no los protegían.

Esta creciente resistencia empezó a no gustar a los taplin. No les importaban las vidas de unos pocos esclavos, pero su economía empezaba a resentirse ligeramente debido al sabotaje industrial. Asi que empezaron a mandar pequeñas patrullas de brutos armados hasta los dientes para intentar ayudar a los Judenrat.

Sarvanaash vio aquí su oportunidad. Volvió a filtrar el rumor de que ella misma iba a presentarse en la mina de oro de Skellig junto a un pequeño gran ejército. La respuesta de los taplin no se hizo de esperar: mandaron un gran ejército de esclavos shu leales comandados por varios brutos, y entraron en la mina. Los excavadores fueron pillados por sorpresa, y sin que se plantease siquiera una petición de rendición todos los mineros fueron masacrados ante el disciplinado ejército taplin.

Las noticias al día siguiente no se hicieron de esperar: no solo Sarvanaash había sobrevivido (pues en realidad nunca había estado ahí) sino que encima sus apoyos entre los shu habían crecido exponencialmente ante la masacre injustificada de sus congéneres.Los rumores de la resistencia de Sarvanaash empezaron a extenderse por todos los dominios de los taplin, y ella misma vio como sus filas crecían exponencialmente con shu venidos de todas las ciudades.

Las fichas ya estaban en sus sitio. Los shu estaban de su parte. Ahroa le tocaba a Sarvanaash atacar

Una semana después ella misma se presentó en la Plaza Maulwurf. Estaba sola, vestida con una armadura vieja y oxidada, blandiendo un tridente entre sus garras. Una gran congregación de shu se reunió a su alrededor para escuchar lo que tenía que decir:

"¡Queridos camaradas!" cuentan que dijo "Estoy aquí-aquí para reuniros frente al enemigo-taplin. Tal vez los Judenrat os hayan convencido-dicho de que la mejor solución ante los taplin-amos ser servir con la cabeza baja. Que para evitar un castigo-castigo cruel e injusto hay que hacer-obedecer todo lo que nos digan, y ofrecerles una garra-garra pacífica y conciliadora. Yo os digo ¡Mentiras-falsas! ¡Los taplins son dictadores-abusones! Si te pones de rodillas, ¡Taplins matan-matan! Si les obedeces ¡Taplins matan-matan! ¡Los taplins-brutos son el enemigo! ¡Un enemigo violento-hostil! ¡Y siemrpe lo serán, oh, sí-sí! Pero yo digo-aquí que frente a un enemigo hostil-violento la respuesta no debe ser obedecer-doblegarse. Porque un enemigo hostil-violento siempre-siempre se aprovechará del a ignorancia, de la neutralidad, y de una presa conforme-dispuesta. ¡Yo digo! ¡Plantemos cara-garras al enemigo! ¡Esa es la única-una respuesta que conoce-sabe! ¡No podemos seguir así-aquí! ¡Plantemos cara a los taplin! ¡Evolución o muerte!"

Después de dar el discurso una serie de explosiones tuvieron lugar a lo largo de toda la ciudad. El ejército escondido de Sarvanaash atacó las guarniciones desprevenidas de los taplin, y a ellos se sumaron los propios esclavos shu en masa, junto a no pocas musarañas también disconformes con el régimen. Fue una batalla cruenta que redujo a escombros numerosos edificios, provocó varios derrumbamientos, obligando a la propia Guardia Roja de los Maulwurf a intervenir en las calles de la ciudad.

Mucha sangre shu corrió aquel día. Al final, los taplin se alzaron con la victoria, pero entre los restos de la batalla no encontraron el cadáver de Sarvanaash. Cuando se dieron cuenta del engaño ya era demasiado tarde: la líder de la resistencia había huido por los túneles superiores con la ayuda de varios excavadores, y había sellado las entradas para que nadie pudiera seguirlos.

Efectivamente, Sarvanaash había huido antes de que la batalla empezase acompañada de un séquito con sus servidores más leales, todos shu más un reducido grupo de musarañas. El objetivo: llegar a la superficie. Y así empezó el Peregrinaje. 

Durante más de cuarenta años Sarvanaash buscó un sitio del a superficie libre de la presencia de los shu, mientras tapaban sus rutas de huida por los túneles subterráneos. No pararon hasta que Sarvanaash estableció un punto que consideró adecuado, libre tanto de taplins como de cualquier otra civilización.

Sin embargo, Sarvanaash ya era vieja.El viaje había agotado todas sus fuerzas mentales y físicas, y ella misma era la primera que lo sabía. Así que su primer y último acto en la superficie fue nombrar a su sucesor, Qishi, un shu de pelaje tan negro como la noche. A él le contó toda su vida para que dejase constancia escrita de su responsabilidad detrás de la Rebelión de los Shu. Lejos de enfadarse, sus acólitos admitieron su palabra como verdadera, y aceparon que no había otro remedio para levantar la rebelión

Poco después Sarvanaash murió, pero no sin antes hacer unas últimas declaraciones

"Os preguntaréis por qué llevo tantos años gritando "¡Evolución o muerte!". Fácil. Todo empezó cuando un día me dí cuenta de que yo misma era mi peor enemigo. Sin saberlo, me revolvía contra mi propia naturaleza, que negaba mi verdadera identidad. Así que peleé con uñas y dientes para reafirmarla. Y ahora a los cuatro vientos ¡Soy una mujer! Ese día ya gané la batalla. Evolucioné. El resto fue pan comido"

En el mismo lugar dónde murió se construyó la ciudad de Laoshu Zhi Cheng como capital de Choohon, el primer reino de los shu. Alrededor de su tumba creció el templo de Miaò, centro clave de peregrinaje de la nueva religión que surgió en torno a Sarvanaash

Después de aquello la vida para los shu nunca se hizo más fácil. Los taplin seguirían ejerciendo su influencia. Con el tiempo empezaría la enemistad entre los practicantes del a fe de Sarvanaash y la fe de Chooha Shu. La situación económica de Choohon estaría lejos de ser ideal. Pero a medida que se enfrentaron y enfrentarán a muchos problemas incluso peores, todos los shu de Tuerra Infinita siempre recordarían esas tres palabras que cambiaron su historia.

"¡Evolución o muerte!"

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