sábado, 30 de marzo de 2019

El origen de los shu

Se dice que hace mucho tiempo, cuando la Tierra Infinita apenas era un recién nacido dentro del mapa cósmico, había una guerra entre dos grandes bandos de dioses. Obviamente las razones por las que semejantes poderes estaban en liza se desconocen, pero hay varias leyendas antiguas que aluden a este conflicto

En una de ellas, el conflicto era entre el panteón del dios Shaanti, y el panteón del dios Yudd. Por un lado Shaanti era una deidad pacífica que defendía que había que dejar que la evolución de Tierra Infinita siguiese su curso. Por la otra parte estaba Yudd, deidad más agresiva, que defendía intervenir directamente en los asuntos de los mortales para llevar a la gloria cósmica al panteón.

Dicen que el conflicto se extendió durante eones, aunque dada la leyenda puede ser que dicho enfrentamiento se limitase a debates intelectuales entre las nubes del amanecer, o que se redujese a la utilización por parte de un bando y otro de avatares humanos que representarían los intereses divinos.

El caso es que cuando parecía que el conflicto se alargaría para siempre, el lugarteniente más cercano a Yudd empezó a replantearse la idea de traicionar a su dios para terminar con la guerra. Su nombre era Chooha Shu. Era tan inteligente que en una reunión secreta con el dios Shaanti acordó que en la próxima batalla apuñalaría por la espalda a Yudd para así terminar con la guerra. Le confesó al bando de los pacifistas que entre los partidarios de Yudd también reinaba la desidia más absoluta, pues todos pensaban que la guerra había durado ya demasiado y querían volver a dedicarse a sus asuntos privados.

Terminada la reunión, Chooha se retiró satisfecho. Soñaba con ser aclamado entre mortales y dioses como el que por fin acabaría con la guerra más importante de la época. Una vez en el panteón de Yudd se reunió con el resto de sus camaradas para planear el golpe. Por supuesto, no tenía realmente intenciones de matar a su propio dios. Solo iba a darle un buen escarmiento, tal vez una pequeña herida, un gesto simbólico que alterase ligeramente la balanza a favor de un dios menos destructivo. Al fin y al cabo se había pasado toda su existencia admirando a Yudd, queriendo ser como él

Sin embargo, el destino de Chooha no iba a ser tan benevolente. Yudd un día empezó a sospechar que uno de sus vasallos iba a traicionarlo. Así que fue directamente al panteón de Shaanti. Como había venido de invitado, el dios pacífico no le pudo negar la entrada, así que Yudd no tardó en tener a su gran némesis cara a cara dentro de su panteón.

Ahí Yudd se limitó a preguntarle a Shaanti si sabía quién era el dios que pensaba traicionarle. Shaanti ni siquiera dudó un segundo cuando respondió que dicho dios era ni más ni menos que Chooha Shu

Dentro de las escuelas de expertos en mitología se suele especular con cual pudo haber sido la razón para que Shaanti traicionase a Chooha. Algunos dicen que lo hizo porque hacer lo contrario habría implicado mentir, y una entidad absolutamente bondadosa como era Shaanti no podía traicionar así a su propia naturaleza. Otros dicen que probablemente Shaanti tenía intereses ocultos en alargar la guerra hasta el infinito. Y unos pocos más dicen que a Shaanti realmente no le caía muy bien Chooha, y prefería arriesgarse a ser derrotado por Yudd a que un dios del otro bando le arrebatase toda la gloria.

Volviendo al relato, Yudd lógicamente no se tomó muy bien la traición de su vasallo. Dicen que ese día el dios creció hasta el infinito y esparció su poder negativo por todo el universo, creando el vacío negro que hay entre las estrellas. Hecho una furia, se apareció de repente en medio de su propio panteón. Ahí estaba precisamente Chooha junto a todo el panteón de Yudd, confabulando a sus espaldas.

Pero en cuanto apareció el dueño del panteón todos los dioses que habían pasado milenios admirando y elogiando a Chooha huyeron de ahí. Antiguos camaradas, hermanos, hijos y padres huyeron de la presencia de Chooha, atemorizado por la amenaza de Yudd. Choona al verse sobrepasado por la situación, intentó huir. Pero Yudd lo retuvo poniendo su pie encima de él sin muchas dificultades.

Atrapado el traidor, Yudd procedió a castigarlo para que a nadie más se le ocurriese intentar volver a hacer lo mismo. Allí utilizó de manera inmisericorde todo su poder divino para acabar con Chooha. Durante un siglo entero Chooha murió víctima del devastador ataque de su antiguo patrón. Empero, antes de morir consiguió pronunciar una última frase, o más bien una maldición.

Juró que mientras su memoria perdurase el legado de Choohah Shu permanecería para siempre entre las raíces de la Tierra Infinita. Prometió que cuando Shaanti, Yudd y todos sus lacayos y lacayas no fuesen más que el recuerdo del polvo, Choohah seguiría viviendo

Acto seguido Choohah murió, partido en mil pedazos por un poder indescriptible. Yudd dedicó gran parte de sus esfuerzos a recorrer la existencia para destruir todos los restos de su antiguo lugarteniente. Sin embargo, un trozo consiguió sobrevivir, oculto en la Tierra Infinita.

Ahí el espíritu de Choohah usó a un ser vivo como vehículo espiritual. Los expertos en mitología nunca se han aclarado sobre si fue Shaanti el que, arrepentido, quiso dar una nueva oportunidad al dios rebelde, o si fue la propia maldición la que transformó el fragmento de poder, pero el caso es que ahí mismo lo poco que quedaba de Choohah utilizó a un vájana o vehículo espiritual en el mundo material.

Ese vájana era una simple rata albina

A resultas de esto, la rata creció más allá de su tamaño normal, hasta alcanzar la altura de un ser humano. Sus patas se transformaron para poder sostener su peso. El cerebro de la rata creció para acomodarse al nuevo cráneo. La cola ratonil creció hasta poder llegar a tocar la espalda del nuevo ser. Y en los ojos rojos del animal creció un brillo de inteligencia.

Así fue como nació la raza que luego pasaría a llamarse asímisma como los shu, en honor a su dios. Y a pesar de que Yudd castigó la tierra para aniquilar esta nueva raza, los shu se escondieron en las cavernas más profundas y sobrevivieron. En respuesta Yudd puso de acuerdo a todos los panteones en despreciar y odiar a los shu, y pro extensión a todas las ratas de Tierra Infinita

Pero aún hoy en día, muchas generaciones después, los shu siguen existiendo y sobreponiéndose a todos los obstáculos que se les presentan porque saben que, por duro que a vece pueda parecer todo, lo que sufran nunca será ni una centésima del dolor que padeció Choohah para poder desafiar las leyes del universo y permitir su propia existencia

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